El Camino Estrecho

   Si alguna vez has visto a alguien de espeleología en la televisión o en una película, usted pudo haber visto que parece muy difícil, atravesando lo que parece ser un agujero muy estrecho para ir de un área de la cueva a la siguiente.
   Si usted no estaba sumamente motivado, entonces siquiera se atreven a intentarlo.

  Un ejemplo tal vez mejor sería la de una víctima de un terremoto, atrapado en un sótano, con el único medio de rescate están a arrastrarse a través de una abertura muy pequeña, que habían sido cavados por los rescatistas.
  En esta ilustración, si la persona que está atrapada quiere vivir, no tienen más remedio que pasar por el hueco.

    Si queremos encontrar el camino que conduce a la vida, entonces realmente tenemos que ser casi desesperado, como la persona atrapada por el terremoto. Dios dice que cuando realmente buscar al Señor, nos encontraremos con Él y nos debe llamar a cabo en su nombre Jesús, tanto que está cercano.  . (El nombre Jesús significa YO SOY La salvación en el original hebreo)

Isaías 55: 6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos; Y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia; y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.

     El Reino de Dios es un lugar real donde habita el Padre. ¿Cómo podemos llegar a vivir en ese reino?
    Hay un camino. Los primeros seguidores de Jesucristo eran conocidos como los seguidores del Camino. La buena noticia, el mensaje de la salvación, era conocido como el camino de la salvación.

     Aunque podemos esperar que el camino que conduce a la vida eterna sea fácil de encontrar y fácil de conseguir, el Señor Jesús el Cristo dijo:
Mateo 17:13  Entrad por la puerta (entrada, apertura) estrecha: porque ancha es la puerta (apertura), y espacioso el camino que lleva á perdición, y muchos son los que entran por ella.  Porque estrecha es la apertura, y angosto el camino que lleva á la vida, y pocos son los que la hallan. Y guardaos de los falsos profetas, que vienen á vosotros con vestidos de ovejas, mas de dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Cógense uvas de los espinos, ó higos de los abrojos?  Así, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol maleado lleva malos frutos.  No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol maleado llevar frutos buenos.  Todo árbol que no lleva buen fruto, córtase y échase en el fuego.  Así que, por sus frutos los conoceréis.  No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.   Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos mucho milagros?  
Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad.  

         Muchos en el camino ancho que lleva a la destrucción están confiando en el hecho de que están haciendo las cosas bien en nombre de Jesús. Muchas cosas maravillosas, como la construcción de hospitales, escuelas, suministro de agua y saneamiento, contando a otros acerca de Dios.

      Pero ninguna de nuestras buenas acciones realizadas en nombre de Dios puede lavar nuestro pecado. Sin tener nuestros pecados lavados en el nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, nos vamos a morir en nuestros pecados. Sin recibir el Espíritu Santo no vamos a tener una relación salvadora con Cristo. Sin tener nuestros pecados lavados entonces seremos juzgados en nuestros pecados, no por nuestras buenas obras.

    Nadie puede llegar al Padre sino por Jesucristo. Jesús Nazareno era un hombre aprobado por Dios abiertamente por los milagros, prodigios y señales. Fue entregado por el predeterminado voluntad y presciencia de Dios para ser crucificado por manos de inicuos y condenado a muerte.  Él fue crucificado como un criminal para hacer expiación por el pecado con su sangre. Dios estaba en Cristo Jesús, reconciliando al mundo consigo mismo por su sangre derramada en la cruz   Él fue resucitado de entre los muertos por Dios, de haber destruido el poder de la muerte, puesto que Jesús no podía ser detenido por la muerte. Jesús fue visto después de su resurrección por los apóstoles y otros que habían sido lo siguiente antes de su muerte. En este Dios ha declarado que Jesús es tanto el Señor y el Cristo (el Ungido Rey).

    Debido a que Jesús es el Hijo de Dios, Emmanuel, Dios con nosotros, Él tiene poder para remitir pecados (pagar-pagar la deuda en su totalidad).

         La manera en que nos movemos de este mundo presente de pecado, muerte y vergüenza hacia el camino que conduce al reino de Dios es a través de la estrecha apertura; Esta entrada es el mensaje de arrepentimiento y remisión de pecados en el nombre de Jesús el Cristo.

 

Arrepentimiento: Esto simplemente significa abandonar todos nuestros caminos pecaminosos para poder caminar en los caminos de Dios; Entregando nuestros pensamientos y deseos para el consejo de Dios. Este puede ser el estrecho apretón para muchos de nosotros. Se trata de convertirnos en niños pequeños, de doblarnos, de quitar las cosas a las que nos aferramos para que nos impidieran pasar por esa estrecha brecha. Lo que nos impide apretar a través de la entrada estrecha para el camino a la vida eterna no siempre puede ser obviamente pecaminoso.

Lucas 18:18  Y preguntóle un príncipe, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna? Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? ninguno hay bueno sino sólo Dios. Los mandamientos sabes: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: Honra á tu padre y á tu madre. Y él dijo: Todas estas cosas he guardado desde mi juventud.  Y Jesús, oído esto, le dijo: Aun te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Entonces él, oídas estas cosas, se puso muy triste, porque era muy rico. Y viendo Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ­Cuán dificultosamente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Porque más fácil cosa es entrar un camello por el ojo de una aguja, que un rico entrar en el reino de Dios. Y los que lo oían, dijeron: ¿Y quién podrá ser salvo? Y él les dijo: Lo que es imposible para con los hombres, posible es para Dios. Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado las posesiones nuestras, y te hemos seguido. Y él les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa, padres, ó hermanos, ó mujer, ó hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.

Remisión de los pecados: Poniendo toda nuestra fe en el nombre de Jesús el Cristo para la remisión de nuestros pecados; La remisión de los pecados puede no ser algo que tenemos una buena comprensión. La remisión no es lo mismo que el perdón. Dios estaba perdonando pecados desde la creación de la humanidad. Él perdonó a su pueblo Israel cuando se arrepintieron y regresaron a Él.

       Si te presto 20.000€ porque lo necesitas desesperadamente, podrías evitarme siempre que puedas. Si vengo a tu puerta, podrías esconderte detrás de las cortinas. Puede cruzar la calle si me ve venir. Tienes conciencia de la deuda que me debes.

     Si te perdono, porque sé que nunca podrás pagar la deuda, estarías muy feliz de que ya no me debieras el dinero. Pero todavía puede sentirse culpable por el hecho de que nunca me devolvieron el dinero. Todavía puedes seguir evitando.

      Si, sin embargo, mi hijo, que te ama, ve tu deuda, y trabaja y salva muy duro para que tenga los 20,000€; Y luego me da los 20,000€ para pagarme tu deuda a mí; Usted está libre de la deuda. Tengo mi dinero debido a mí. No me debes nada. Ya no sientes que debes evitarme. Tu conciencia está clara. ¡Y tú amas a mi hijo por lo que ha hecho por ti!

      Se sumerge (bautizó) en agua en el nombre de Jesucristo para la remisión (descarga de la deuda) de los pecados. La palabra de Dios se hizo carne para que, como el Cordero de Dios, cuelgue en la cruz, sea maldecido por nosotros y derrame Su sangre en pago por nuestros pecados. Por esta razón la remisión de los pecados está en el nombre de Jesús el Cristo.

      Esta es una parte esencial del consejo de Dios. Jesús dijo que si no nacimos del agua y del Espíritu no podemos ver o experimentar el Reino de Dios.
Esto es parte del consejo de Dios. Jesús dijo que si no hemos nacido del agua y del Espíritu no puede ver, o experiencia, el Reino de Dios.

Hechos 2:36 Sepa pues ciertísimamente toda la casa de Israel, que á éste Jesús que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Señor y Cristo. Entonces oído esto, fueron compungidos de corazón, y dijeron á Pedro y á los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?  Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para remisión de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

        Si creemos en el nombre de Jesús, nos arrepentimos, somos bautizados en Su nombre para el perdón de los pecados, se nos promete que recibiremos el don del Espíritu Santo. Una vez que estamos a través de la puerta estrecha del arrepentimiento y la remisión de los pecados nos encontramos en el camino que conduce a la vida eterna, que es conocer a Jesús, que es el Camino, la Verdad y la Vida.

      En los siguientes extractos de sus cartas que tenemos la cuenta del apóstol Pablo de la experiencia de conversión que el anterior que él y todos los primeros discípulos del Señor Jesucristo había experimentado.

Tito 3:3  Porque también éramos nosotros necios en otro tiempo, rebeldes, extraviados, sirviendo á concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y en envidia, aborrecibles, aborreciendo los unos á los otros.  Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, no por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, por el lavado de la regeneración (bautismo en el nombre de Jesús para la remisión, borrado, del pecado), y de la renovación del Espíritu Santo (recibir el don del Espíritu Santo);  El cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna.

1Cor 6:9  ¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No erréis, que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los robadores, heredarán el reino de Dios, Y esto erais algunos: mas ya sois lavados (bautizados), mas ya sois santificados (separados), mas ya sois justificados (hecho para ser justos) en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

¡Aquí es donde salimos de la oscuridad y entramos en su gloriosa luz!

      Cuando recibimos el Espíritu Santo, que también es llamado el espíritu de Cristo, tenemos a Jesús viviendo, permaneciendo en nosotros.

     Entonces conoceremos a Cristo Jesús, y seremos conocidos por Él, que es la vida eterna.

     Donde está Jesús, ¡el reino de Dios es!

 

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Colin Thompson. Fuengirola, España.
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